La ciudad es uno de los puntos de llegada del proceso civilizatorio que ha seguido la humanidad, pero es un punto de llegada que no es uniforme ni homogéneo. La ciudad es tan diversa como las dinámicas de vida de los ciudadanos.

La manera como sus habitantes habitan la ciudad hace una de esas diferencias: Unos de manera sedentaria, otros como nómadas. La mayoría moviéndose puertas adentro, desde categorías de lo privado y lo público que no son las mismas para quienes viven explorando permanentemente la cara “callejera” de la ciudad.

Junto a la ciudad sedentaria circula una ciudad nómada a otros ritmos, a otras velocidades, con otra lógica; como si un atavismo convocara a la libertad de las calles. Javier Omar Ruiz A.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *