La agricultura urbana no es nueva. El gobierno británico le exige a las ciudades que proporcionen parcelas para esto desde hace más de 100 años y durante la Primera Guerra Mundial algunas ciudades en los Estados Unidos y Gran Bretaña promovieron los “Jardines de la Victoria” como una estrategia política y como un plan de emergencia para una posible escasez alimentaria. Incluso, para apoyar el esfuerzo se lanzó un programa de Huertos Escolares de los Estados Unidos a través de la Oficina de Educación que fue financiado por el Departamento de Guerra bajo la dirección de Woodrow Wilson. De hecho, podríamos debatir que existe una especie de agricultura “urbana” en las ciudades premodernas y argumentar que la agricultura urbana se practicaba desde entonces. Xochimilco es un remanente de esto, pero no fue una situación exclusiva mesoamericana. Los jardines productivos romanos y en el imperio Angkor/Khmer de Cambódia existe evidencia de sistemas de producción de arroz que empleaban conceptos similares a los de las chinampas. No fue hasta la industrialización y modernización de las ciudades que surgieron los conceptos de urbano y rural. Durante la revolución industrial, las ciudades se modernizaron y la agricultura fue paulatinamente eliminada de las ciudades. De hecho, a nivel conceptual una ciudad moderna generalmente se pensaba como un espacio libre de la producción agrícola.

Imágenes de Library oficina Congress www.loc.gov

Actualmente ha surgido un interés por la agricultura urbana. La posibilidad de generar nuestro propios alimentos en casa o dentro o cerca de la ciudad ha enamorado a muchas personas del mundo. Pero la verdad es que producir alimentos es probablemente lo único que tienen en común con la agricultura tradicional ó rural. Si bien es cierto que la agricultura urbana toma prestado mucho conocimiento del campo, la realidad es las formas de producción en la agricultura urbana, sus motivos, objetivos y resultados son muy distintos a la agricultura rural. Éstos son algunos ejemplos de casos donde se puede observar.

Recovery Park, ejemplo de regeneración urbana en Detroit

En pleno deterioro pos-industrial, la crisis económica del 2008 ocasionada en parte por una profunda crisis inmobiliaria provocó que las casas y los terrenos de Detroit perdieran su valor de tal manera que sus habitantes estaban varados sin oportunidades económicas y sin posibilidades de vender sus propiedades. La imagen de Detroit pasó paulatinamente de ser una ciudad modelo de la modernidad, cimentada en la industria automotriz a un escenario de fábricas y centros urbanos abandonados digno de películas futuristas distópicas. Tan impactante fue el deterioro de Detroit que durante muchos años fue el objetivo de muchas obras de fotografía que dejarán plasmadas memorias de la era pos-industrial de la ciudad.

https://www.theguardian.com/cities/2014/apr/03/the-death-of-a-great-american-city-why-does-anyone-still-live-in-detroit

En Detroit varios proyectos de agricultura urbana se plantearon como parte de una estrategia que ayudaría a revitalizar una sociedad deteriorada por la crisis económica. Recovery Park es uno de varios proyectos que nacieron en este contexto.

Según un estudio de investigadores de la Universidad de Michigan quienes proponían la agricultura urbana como parte de una solución, argumentaban que poner los terrenos baldíos de la ciudad en uso:

  1. aumentaría el valor de los espacios abandonados;
  2. proporcionaría acceso a comida sana económica;
  3. generaría actividad y quizá empleo en zonas devastadas por la crisis;
  4. promovería la cohesión social, responsabilidad individual, justicia social y otras características no tangibles de la ciudad.

Recovery Park es uno de varios huertos urbanos en Detroit y es una iniciativa de una empresa española y una estadounidense que tenían como objetivo crear una empresa de agricultura sustentable que generaría al menos 150 empleos en tres años. El proyectó se lanzó con una recepción mixta. La misma investigación revela que el proyecto tuvo inicialmente una recepción mixta. Algunos vecinos dudaban de las intenciones del proyecto mientras otros tenían esperanza de que se lograría un cambio. Hasta la fecha, la empresa sigue funcionando con inversión mixta de una ONG y el apoyo de una cadena de tiendas de frutas y verduras locales que les ayuda a comercializar sus productos. El éxito a largo plazo de este proyecto esta por verse, pero aparentemente funciona como una especie de una organización híbrida entre una ONG y una empresa comercial.

www.recoverypark.org

Los organopónicos y el Periodo Especial Cubano

Después de la caída de la Unión Soviética, Cuba se hundió en una crisis económica conocida como el Periodo Especial. La crisis llego al sector alimentario ya que durante décadas Cuba se había dedicado producir solo ciertos tipos de productos agrícolas y dependían de la importación. Cuba no podía satisfacer su demanda alimentaria gracias a la combinación de la crisis y el bloque comercial. En respuesta a esto surgió un movimiento de agricultura urbana en los ciudadanos que eventualmente recibió apoyo gubernamental y se convirtió en uno de los casos de agricultura urbana más conocidos y estudiados. Para el año 2000, 22,000 personas trabajaban en al menos 2,500 hectáreas urbanas tan solo en La Habana. Los cubanos, conocidos por su ingenio, desarrollaron métodos de agricultura intensiva conocidos como “organopónicos” que producen hasta cuatro veces más que otros huertos urbanos y utilizan exclusivamente fertilizantes orgánicos. El Dr. Nelson Companioni, director del Instituto Nacional de Investigaciones Fundamentales de Agricultura Tropical comentó lo siguiente en una entrevista que la agricultura urbana, como se ha mencionado, no es nueva, lo que es nuevo es el nivel de participación de la gente:

El origen de este movimiento ha sido la práctica usual que toda comunidades han practicado de por siempre de producir alimentos en los lugares próximos a su residencia. Incluso, tenemos que recordar las comunidades primitivas. […] Nuevo en la agricultura urbana en Cuba es la forma organizativa que le hemos dado los objetivos que le hemos asignado y el nivel de participación de toda las identidades y de todos los niveles de gobierno de partidos y todos los productores vinculados a este movimiento.

Los organopónicos desempeñan un importante papel social y económico como uno de los pocos ejemplos de capitalismo en la economía de Cuba, que de otro modo es estatal. Los agricultores urbanos de La Habana pueden conservar hasta el 50% de las ganancias de sus jardines, lo que puede sumar un ingreso significativamente superior al salario estándar, dictado por el estado para trabajos similares.

Derecho a la ciudad y resistencia civil en Miraflores Sevilla

Como en muchas otras ciudades del mundo, la especulación inmobiliaria generó desarrollos peri urbanos comerciales con deficiencias en el diseño de infraestructura y servicios urbanos. La agricultura en Sevilla ha demostrado ser una actividad llena de proyectos y propuestas civiles que responden a muchas de las carencias de éste tipo de desarrollos inmobiliarios. El gobierno había prometido convertir en parques desde algunos de los terrenos que dejaron dichos desarrollos inmobiliarios, pero jamas sucedió y para 1992 los terrenos ya habían sido ocupados por los habitantes de la zona y donde empezaron a organizar proyectos y actividades relacionadas a la agricultura urbana. Tras años de disputa en contra el gobierno y desarrolladoras la sociedad civil logró convencer a las autoridades de conservar lo que hoy se conoce como el Huerto Miraflores. Los huertos han despertado interés de investigadores y de las mismas instituciones españolas por ser un ejemplo de la gestión social del hábitat, la agroecología y el derecho a la ciudad. Aunque también en años recientes han sido cuestionados por la calidad de los alimentos que producen.

Imagen tomada de: https://elpais.com/politica/2017/09/12/diario_de_espana/1505206999_593669.html

Integración social y los “huerteros” de la CDMX

Ángeles Cerón participa frecuentemente en El Huerto de las Niñas y de los Niños. Es una persona mayor que complementa su pensión de jubilación vendiendo semillas y productos a sus compañeros en el Huerto de las Niñas y los Niños y a sus vecinos. Frecuentemente participa en eventos no solo en el huerto pero en la ciudad promoviendo y exponiendo lo que sucede en el huerto. Este es solo uno de varios casos de “huerteros” de la CDMX que han experimentado cambios en cuanto su vida social después de haber participado en la agricultura urbana. Durante una investigación realizada entre el 2017 y a principios del 2019, se encontró que muchas de las personas que participan el el Huerto de las Niñas y los Niños y en el Huerto Tlatelolco de la Alcaldía Cuauhtémoc aplican lo que aprenden en el huertoen casa. En muchas ocasiones, lo anterior desencadena cambios en su vida cotidiana. La mayoría de los entrevistados aseveran que cuando sus vecinos se dan cuenta de que van a un huerto, muestran interés y empiezan a participar aunque sea de manera indirecta. Algunos vecinos del Huerto Tlatelolco, por ejemplo están enterados de la labor de compostaje que se realiza en el huerto y se ha vuelto una costumbre de algunos vecinos de separar su basura y llevarla al huerto para integrarla a la composta. Una tarea que aparentemente no es social, la composta, ha detonado cierta comunicación entre los vecinos y la gente del huerto. Otro ejemplo es el caso de Saira, en el Huerto de las Niñas y los Niños quien declaró que sus vecinos al ver que ella se interesaba por mantener los espacios verdes de su colonia, provocó que sus vecinos. En una entrevista Saira platicaba sobre su interés por mantener los espacios verdes que nació en parte en el Huerto de las Niñas y los Niños comentó que inicialmente los vecinos la “veían raro” pero poco a poco se fueron interesando y que ha desperatado un interés enlos vecinos por mejorar los espacios de su colonia.

Imágenes: Archivo propio.

La agricultura urbana como una herramienta de desarrollo social en Montreal

Como un último ejemplo. En Montreal existen múltiples huertos comunitarios independientes y un sistema de huertos comunitarios que opera el gobierno local. Un estudio realizado por la Universidad de Quebec revelo que aunque la mayoría de las personas iniciaban en la agricultura urbana porque les atraía la idea de producir sus propios alimentos, lo que los mantenía allí era el hecho de pertenecer a una comunidad de huertos urbanos de la ciudad. Aunque en muchos de los huertos se producen cantidades de vegetales que contribuyen a un ahorro económico en los hogares de los participantes, se observó que en realidad es una combinación de múltiples efectos lo que mantiene a las personas interesadas en los huertos urbanos de Montreal. Uno de los entrevistados expresó:

Es un lugar donde varias personas, de todas las clases sociales, producen vegetales y terminan intercambiando consejos y socializando. Es solo un pretexto, pero es una gran manera de socializar.

Según el estudio, los huertos comunitarios de Montreal logran impactar de 14 a 17 mil personas. El investigador concluye que hay que reconocer que la agricultura urbana pueden representar una opción de intervención urbana que pueden mejorar las condiciones sociales de zonas marginadas en la ciudad. Sin embargo, también menciona que dos de los retos más fuertes para poder aprovechar esto es que muchos de los espacios urbanos disponibles no son idóneos para este tipo de actividades y requieren de planeación y trabajo multidisciplinario y muy imaginativo que involucra a varios sectores (ONGs, gobiernos locales, sociedades civiles, etcétera) esto en si implica un reto importante para poder organizar y planear bien proyectos de agricultura urbana. Finalmente, reconoce que el sistema de huertos de Montreal funciona de manera desarticulada ya que no ha habido una organización general o fuerza gubernamental que logre unificar los esfuerzos para lograr mejores resultados.

Cada uno de los casos anteriores son distintos en sus motivos, objetivos, actividades y hasta en sus funciones dentro de la ciudad. El caso de Recovery Park es un negocio que funciona con el apoyo de ONGs, que hace una labor social al contratar a personas en situaciones desfavorecidas. Los organopónicos en Cuba han demostrado el potencial que tienen al producir hasta cuatro veces más que otros huertos urbanos. Además, destaca el hecho que su producción es básicamente orgánica. Finalmente, el caso de Sevilla, se gesta por una necesidad de espacios urbanos de calidad en una zona residencial mal diseñada de clase media.
Estos son solo algunos ejemplos como los huertos producen mucho más que solo alimentos. El reto para poder aprovechar esto es logar una coordinación honesta y efectiva entre: autoridades locales, ONGs, diseñadores, ingenieros y los agricultores urbanos. Quizá sea momento de empezar a tomar más en serio lo que esta pasando en los huertos urbanos. Quizá están dando ejemplos y pistas de como volver nuestras ciudades aunque sea un poco más sustentables.

Referencias:

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Soler Montiel, Marta; Rivera Ferre, M. (n.d.). Agricultura urbana, sostenibilidad y soberanía alimentaria: Hacia una propuesta de indicadores desde la agroecología, 1–17.

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