El movimiento muralista Mexicano nace como una herramienta para promover el nacionalismo en un país que recién había atravesado una revolución. Inicialmente los murales, principalmente comisionados por el gobierno, tenían como objetivo comunicar mensajes de nacionalismo a una población mayormente analfabeta. Con el tiempo los muralistas fueron abordando temas sociales como la revolución industrial, el capitalismo, entre otros tópicos relacionados a la realidad social de México y los puntos de vista de los artistas. Los murales inicialmente se comisionaban para lugares cerrados, sin embargo, en los años 30 se comenzaron a elaborar en espacios públicos. El muralismo mexicano de los espacios públicos es un antecedente de los movimientos del grafiti y el “Street Art (Art History, no date).” El mercado es un espacio público ideal para los murales, de hecho, en la década de 1930 el movimiento muralista mexicano se manifestó en el Mercado Abelardo L. Rodríguez de la Ciudad de México. Los mercados de la Ciudad de México desde entonces han sido no solo sitios de todo tipo de comercio sino también espacios de intervención y expresión artística.
¿Se perderán los murales en los mercados? ¿Habrá quien les ponga atención? ¿Habrá quien entienda su intención? Los resultados de esta invasión de la vida cotidiana de los locatarios y de quienes visitan los mercados de la ciudad son dignos de ser estudiados y eso es lo que hace la Red de Estudios Visuales Latinoamericanos de la Universidad Iberoamericana (Torres, 2016). Existen proyectos nuevos de muralismo en los mercados de la CDMX que muestran obras interesantes, más que por su calidad o contenido sino por su ubicación. Sacar el arte de los museos y las galerías y ponerlo en las calles a los ojos de todos es un tema controversial. Nos guste o no, el arte ha evolucionado de tal forma que a veces resulta difícil distinguir entre un objeto de la vida cotidiana o una obra de arte. El escenario del arte de calle, valga la redundancia, es las calles. Las calles continuamente están cambiando y están expuestas a la intemperie, esto le da al arte de calle un aire efímero que lo distingue del arte de museos y/o galerías (Riggle, 2010). Los mercados de la Ciudad de México son un escenario importante para el arte de calle o el arte público. Si los murales de los mercados de la Ciudad de México es arte de calle o no es debatible1, pero el tema central de este ensayo es los mercados en la vida cotidiana y como en algunos casos han sido utilizados para manifestaciones artísticas.

Mercado Abelardo L. Rodríguez

El Mercado Abelardo L. Rodríguez se ubica en el centro de la Ciudad de México y alberga un mural de más de 11 mil metros cuadrados en total con obras de Antonio Pujol, Ángel Bracho, Miguel Tzab, Raúl Gamboa y Pablo O´Higgins, Pedro Rendón, Marion y Grace Greenwood e Isamu Noguchi. Los artistas fueron contratados en 1934 por el gobierno de la Ciudad de México (Rodríguez and Rodríguez, 2014) y se les comisiono el pintar murales que promovieran los beneficios de la buena nutrición, sin embargo, solo un par de ellos cumplieron con la comisión. Los muralistas en esa época de alguna manera habían logrado que la mayoría de los murales representasen temas de lucha de clases, socialismo y nazismo (Torres, 2016). En el 2009 se iniciaron obras de restauración en las cuales los locatarios estuvieron de acuerdo. El contexto político en México se prestaba para otros temas, es por ello que en el arte se reflejaban dos corrientes encontradas de la izquierda, en Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Diego Rivera abogaba por reflejar el pueblo en sus murales pero Siqueiros lo cuestionaba por su cercanía al estado. El primer mural en los mercados se realizó en un periodo de tensión cultural, política y artística (Torres, 2016), pero ha sido una práctica continua. En los últimos años el movimiento del arte de calle y los grafitis han motivado a que mas mercados de la ciudad se vuelvan lienzos en blanco para algunos artistas.

Fig. 1 – Mercado Abelardo Rodriguez

Fig. 2 – Mercado Abelardo Rodriguez

Fig. 3 – Mercado Abelardo Rodriguez

Estos son algunos ejemplos de los murales en los mercados de la CDMX. La mayoría son patrocinados parcial o totalmente por el gobierno, ONGs y/o empresas.

Mercado de Jamaica

Imágenes de distintos murales que se han realizado en el Mercado de Jamaica. En la primera imagen, el mural está elaborado por varios grafiteros comisionados por Nike, siendo el futbol el tema central. Después, en el mismo Mercado, el Colectivo Germen intervino con un mural en el cual su autor plasma un homenaje a la historia del mercado donde se han comercializado flores desde hace 500 años (El Excélsior, 2013).

Fig. 7 – Mural realizado por Totoi, 704 Toy, Seher One, Spray Cancer y Mionz Vew en el Mercado de Jamaica

Fig. 8 – Jamaica Revive: mural realizado por el colectivo Germen en el Mercado Jamaica

En 2013, Syrel Jiménez Lobato y Humberto Reyes organizaron el “Proyecto Marchante. Un trueque con el arte” cuyo objetivo era intervenir con murales 10 mercados de la CDMX. El proyecto obtuvo financiamiento del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y Conaculta. Los murales tenían como objetivo devolver color e interés a espacios de comercio y vida cotidiana. Como parte de la iniciativa, los artistas tuvieron que estudiar el contexto histórico y social de cada mercado antes de realizar su propuesta (Torres, 2016). Otros mercados donde se han pintado murales son:

Mercado

Artista(s)

Melchor Ocampo

Cristian Pineda Flores

Mercado de la Bola

Carlos Cons y Dr. Lakra

Mercado Juárez

Colectivo Chiquitraca

Mercado de comida San Juan

Brigada de Artistas Desterrados

Central de Abastos (16 murales)

Varios

Fig. 9 – Mercado Medellín en la Roma

Fig. 10 – Mercado de la Bola

Fig. 11 – Mercado Juárez

Fig. 12 – Fachada de la Central de Abastos

Fig. 13 – Fachada de la Central de Abastos

Citando a Jürgen Habernas, La Red de Estudios Visuales Latinoamericanos de la Universidad Iberoamericana, define el espacio público como: “una esfera social específica, y, de manera ideal, como un lugar de debate donde todos los ciudadanos pueden desarrollar y ejercer su voluntad política (Torres, 2016).” Desde esta perspectiva, independientemente del contenido y la calidad de los murales, el simple acto de apropiarse de un espacio público es un acto político que puede influir en la vida cotidiana de las personas sin importar si expresa desde los mensajes mercadológicos de alguna marca hasta mensajes de protesta. Los mercados son espacios cotidianos donde se esta expuesto a muchos estímulos: olores, colores, sabores y todo tipo de sensaciones. Los murales complementan estas sensaciones, ya sea contando historias de los habitantes, del mercado o de cualquier cosa (Torres, 2016). El modernismo separo la vida cotidiana del arte, exáltandolo casi hasta la extinción, dando por consiguiente el arte público y/o de la calle una respuesta a esto. Esta respuesta del arte ayudó a revalorar la vida cotidiana y rechazó la idea del arte “alto” y el arte “bajo” (Riggle, 2010). Si bien, éstos parecen ser los objetivos utópicos del arte público y de la calle sobre la vida cotidiana, ¿qué dicen los locatarios, los que visitan el mercado diario como parte de su rutina y no para ir a ver el mural? Si el objetivo del arte público es revalorar la vida cotidiana, habría que preguntar si se logra cumplir esta intención a quienes se les ha integrado estás intervenciones en su vida diaria.

Referencias

Art History (no date) Mexican Muralism, The Art History. Available at: http://www.theartstory.org/movement-mexican-mu…

El Excélsior (2013) ‘Mural en Mercado de Jamaica rescata 500 años de historia’, El Excélsior, pp. 2–4.

Riggle, N. A. (2010) ‘Street art: The transfiguration of the commonplaces’, Journal of Aesthetics and Art Criticism, 68(3), pp. 243–257. doi: 10.1111/j.1540-6245.2010.01416.x.

Rodríguez, M. A. L. and Rodríguez, M. A. L. (2014) ‘Mercado Abelardo L . Rodríguez , una joya escondida’, pp. 8–10.

Torres, A. (2016) ‘Red de Estudios Visuales Latinoamericanos Murales en mercados de la ciudad de México : espacios artísticos , públicos y políticos’, pp. 1–7.

1El término arte de calle o “street art” genera un poco de controversia. Según Riggle, el arte de calle debe utilizar el hecho de estar en la calle como parte de su discurso, si no, simplemente es arte público. En este sentir, si el significado de la obra cambia si se saca de la calle, entonces probablemente es “street art.”

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